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Cómo controlar el sangrado en emergencias

El control del sangrado en emergencias es una habilidad fundamental que debe tener cualquier profesional médico o de seguridad que trabaje en situaciones de emergencia. El sangrado puede ser causado por una variedad de motivos, desde traumas hasta enfermedades crónicas, y puede ser muy peligroso si no se trata de forma adecuada y oportuna.

En este artículo, vamos a analizar cómo controlar el sangrado en emergencias, qué técnicas y herramientas se pueden utilizar para realizar esta tarea y cómo se pueden diferenciar las técnicas de control de sangrado para diferentes tipos de lesiones.

Tipos de sangrado en emergencias

Antes de entrar en las técnicas y herramientas de cómo controlar el sangrado en emergencias, es importante entender los diferentes tipos de sangrado que se pueden encontrar en una situación de emergencia. Los tipos de sangrado incluyen:

- Sangrado venoso: se produce en las venas del cuerpo y es más lento y constante que otros tipos de sangrado. Es de color oscuro y a menudo gotea en lugar de fluir.
- Sangrado arterial: se produce en las arterias y es más rápido y pulsátil que otros tipos de sangrado. Es de color rojo brillante y puede salir en grandes surtidores.
- Sangrado capilar: se produce en los capilares, que son los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo. Este tipo de sangrado es muy lento y constante.

Técnicas de control de sangrado

Ahora que hemos identificado los diferentes tipos de sangrado en emergencias, podemos comenzar a hablar sobre las técnicas de control de sangrado. Estas técnicas se pueden dividir en dos categorías principales: técnicas manuales y técnicas con herramientas.

Técnicas manuales

Estas técnicas se realizan sin herramientas y se basan en la aplicación directa de presión sobre la herida para detener el sangrado. Las técnicas manuales incluyen:

- Compresión directa: la técnica más básica para detener el sangrado es aplicar una presión directa sobre la herida con una toalla, tela o gasa. Esto ayudará a reducir el flujo sanguíneo y detener el sangrado.
- Elevación: si el sangrado se produce en una extremidad, se puede elevar la extremidad por encima del nivel del corazón. Esto disminuirá el flujo sanguíneo hacia la herida.
- Torsión: si el sangrado se produce en una extremidad, se puede utilizar una técnica llamada torsión. Consiste en aplicar presión en un punto entre la herida y el corazón para reducir el flujo sanguíneo. Para hacer esto, se utiliza una venda o cinta y se retuerce la extremidad hasta que se detiene el sangrado.
- Punto de presión: si el sangrado se produce en una extremidad, se puede aplicar presión en un punto específico, como la arteria femoral en la ingle o la arteria braquial en el brazo. Esto ayuda a reducir el flujo sanguíneo hacia la herida.

Técnicas con herramientas

Estas técnicas se realizan utilizando herramientas especiales diseñadas para detener el sangrado. Las técnicas con herramientas incluyen:

- Vendas hemostáticas: estas vendas contienen sustancias químicas que interactúan con el flujo sanguíneo para formar un coágulo. Se aplican directamente sobre la herida y pueden detener el sangrado en minutos.
- Torniquete: esta es una de las herramientas más efectivas para detener el sangrado. Consiste en envolver una banda alrededor de la extremidad por encima de la herida y apretarla hasta que se detenga el flujo sanguíneo. Se debe tener cuidado al usar un torniquete, ya que puede causar daño permanente a los tejidos si se aplica de forma incorrecta o durante demasiado tiempo.
- Pinzas hemostáticas: estas pinzas son herramientas pequeñas que se utilizan para sujetar vasos sanguíneos pequeños. Se pueden utilizar para detener el sangrado en áreas donde no se pueden aplicar vendas hemostáticas o torniquetes.
- Suturas: si la herida es profunda, se pueden utilizar suturas para unir los bordes de la herida y detener el sangrado. Las suturas deben ser aplicadas por un profesional médico capacitado.

Cómo aplicar las técnicas de control de sangrado

Ahora que sabemos qué técnicas de control de sangrado existen, es importante entender cómo aplicarlas de forma efectiva. Debe recordarse que cualquier técnica para detener el sangrado debe aplicarse según el tipo de lesión y, en algunos casos, podría ser necesario aplicar varias técnicas al mismo tiempo.

Para detener el sangrado, siga estos pasos:

- Identifique el tipo de sangrado: ¿Es venoso, arterial o capilar?
- Aplique presión directa sobre la herida: use una toalla, tela o gasa para aplicar presión directa sobre la herida, asegurándose de que la herida esté limpia y seca.
- Elevación: si el sangrado se produce en una extremidad, eleve la extremidad por encima del nivel del corazón.
- Use un torniquete: si el sangrado se produce en una extremidad y no se detiene con la elevación, aplique un torniquete.
- Aplique una venda hemostática: si la herida es grande y está sangrando mucho, aplique una venda hemostática sobre la herida.
- Use pinzas hemostáticas: si la herida está en una zona donde no se pueden aplicar vendas hemostáticas o torniquetes, use pinzas hemostáticas.
- Aplique suturas: si la herida es profunda, se pueden utilizar suturas para unir los bordes de la herida y detener el sangrado.

Conclusión

El control del sangrado en emergencias es una habilidad fundamental que debe tener cualquier profesional médico o de seguridad que trabaje en situaciones de emergencia. Es importante estar familiarizado con los diferentes tipos de sangrado, así como con las técnicas de control de sangrado y cómo aplicarlas de manera efectiva.

Recuerde que, en situaciones de emergencia, siempre se debe buscar atención médica inmediata después de controlar el sangrado. Es importante mantener la calma y aplicar las técnicas adecuadas para mantener al paciente seguro mientras se espera ayuda médica.