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Manejo inicial de las lesiones térmicas y químicas

Manejo inicial de las lesiones térmicas y químicas

Las lesiones térmicas y químicas son unos de los tipos más comunes de lesiones que puede experimentar una persona, especialmente en el ámbito laboral o en situaciones de emergencia. Es importante saber cómo actuar de manera correcta y rápida en caso de que alguien presente una lesión de este tipo, ya que el manejo inicial es clave para la recuperación y prevención de complicaciones a largo plazo.

En este artículo, te guiaremos paso a paso sobre cómo manejar las lesiones térmicas y químicas de manera adecuada.

Lesiones térmicas

Las lesiones térmicas son aquellas que se producen por el contacto directo con una fuente de calor. El rango de temperaturas en el que se pueden producir este tipo de lesiones es amplio, pero generalmente, se dividen en tres categorías: quemaduras por calor, quemaduras por frío y quemaduras químicas.

Las quemaduras por calor son las más comunes y se suelen producir por contacto directo con fuego, agua hirviendo, superficies calientes, etc. Las quemaduras por frío suelen producirse por contacto con superficies frías o líquidos a baja temperatura (como nitrógeno líquido) y pueden dañar los tejidos y congelarlos. Por último, las quemaduras químicas se producen por el contacto con sustancias químicas irritantes o corrosivas.

Paso 1: Detén la fuente de calor

Si una persona se encuentra en contacto con una fuente de calor, lo primero que debemos hacer es detener la fuente de calor. Por ejemplo, si una persona se quema con agua caliente, debemos apartar a la persona del agua caliente y alejarla de la fuente de calor. Si la persona se quema con fuego, debemos apagar las llamas o pedir ayuda para apagarlas.

Es importante que trates de actuar con rapidez para detener la exposición a la fuente de calor, ya que cuanto más tiempo esté expuesta la piel, más profundas serán las quemaduras.

Paso 2: Evalúa la lesión y llame a un médico

Una vez detenida la fuente de calor, es importante evaluar la lesión. Para hacer esto, debemos retirar la ropa o cualquier objeto que esté en contacto con la piel quemada (si es posible) y evaluar la profundidad de la quemadura. Las quemaduras se clasifican en primer, segundo y tercer grado, según la profundidad y la extensión de la lesión.

Es importante llamar a un médico si la quemadura es de segundo o tercer grado, si la quemadura es grande o si la quemadura se produce en una zona delicada del cuerpo, como los ojos, la garganta o los genitales.

Paso 3: Enfría la lesión

Una vez que se ha evaluado la lesión y se ha llamado a un médico, podemos comenzar a enfriar la lesión. Para hacer esto, se debe correr agua fría sobre la quemadura durante al menos 20 minutos. Esto reduce la temperatura de la piel y ayuda a minimizar el daño.

Es importante no usar hielo, ya que el hielo puede dañar la piel y empeorar la quemadura.

Paso 4: Cubre la lesión

Después de enfriar la lesión, debemos cubrirla con un apósito estéril o un paño limpio y seco para evitar infecciones. No utilices algodón o cualquier material que se adhiera a la piel, ya que esto puede empeorar la lesión.

Lesiones químicas

Las lesiones químicas son aquellas que se producen por el contacto con sustancias químicas irritantes o corrosivas. Estas sustancias pueden incluir productos químicos domésticos, productos industriales e incluso sustancias naturales como el zumo de limón.

Paso 1: Detén la exposición

Si alguien entra en contacto con una sustancia química irritante o corrosiva, lo primero que debemos hacer es detener la exposición. Enjuaga la zona afectada con agua durante al menos 20 minutos. Si la sustancia química se ha derramado en la ropa, ayuda a la persona a quitarse la ropa contaminada.

Paso 2: Evalúa la lesión y llama a un médico

Después de detener la exposición, evalúa la lesión. Si la sustancia es corrosiva o concentrada, se debe llamar al servicio médico. Si la sustancia es irritante o de baja concentración, se pueden aplicar medidas de primeros auxilios.

Paso 3: Neutraliza la sustancia (si es necesario)

Si la sustancia es corrosiva, pero se puede identificar el tipo de sustancia, se puede neutralizar la sustancia aplicando un neutralizador químico específico. Es importante tener en cuenta que no debemos usar agua para tratar de neutralizar la sustancia, ya que esto puede empeorar la quemadura.

Paso 4: Cubre la lesión

Después de neutralizar la sustancia (si es necesario), cubre la lesión con un apósito estéril o paño limpio y seco. No utilices algodón o cualquier material que se adhiera a la piel, ya que esto puede empeorar la lesión.

Conclusión

Las lesiones térmicas y químicas pueden ser peligrosas y, en algunos casos, graves. Es importante saber cómo actuar de manera rápida y efectiva para minimizar el daño y prevenir complicaciones a largo plazo. Siempre que sea posible, busque atención médica para cualquier lesión grave o persistente.