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Técnicas para detener una hemorragia grave

Las hemorragias graves son una emergencia médica que puede ser fatal. Cuando una persona empieza a sangrar de manera excesiva, su vida corre peligro y es importante que se detenga la hemorragia lo más rápido posible. En este artículo, vamos a hablar sobre las técnicas para detener una hemorragia grave.

Antes de comenzar, es importante mencionar que las hemorragias graves pueden ser causadas por diferentes situaciones, como heridas de arma blanca, lesiones en accidentes de tráfico, cortes en la piel, etc. Además, debemos tener en cuenta que no todas las hemorragias son iguales, por lo que la técnica para detenerlas puede variar.

Sin embargo, lo más importante es mantener la calma y actuar rápidamente. A continuación, se presentan algunas técnicas que pueden ser de gran ayuda en estas situaciones de emergencia.

Presión directa

La técnica más común y efectiva para detener una hemorragia grave es la presión directa. Consiste en aplicar una presión constante y firme sobre la herida para detener el sangrado. Para ello, se puede utilizar una compresa estéril o cualquier paño limpio que esté a mano. Es importante presionar en la zona donde se está produciendo la hemorragia, evitando sin embargo presionar con fuerza sobre huesos o áreas sensibles. Si después de varios minutos no se detiene la hemorragia, es importante que busques atención médica inmediata.

Presión arterial

Otra técnica que podemos utilizar para detener una hemorragia es la presión arterial. Esta técnica es más conveniente en lesiones en extremidades, donde los huesos están a una distancia prudencial del punto de presión.

Se aplica la presión con los dedos en los puntos de presión arterial, esto es donde la arteria pasa por encima del hueso. En el brazo, presiona el punto de presión sobre el músculo bíceps de la axila; en la pierna, presiona la arteria femoral en la ingle. La presión se debe mantener hasta que llegue la ayuda médica.

Torniquete

En casos extremos, cuando no podemos detener el sangrado con las técnicas anteriores, podemos utilizar el torniquete. Se trata de una banda o correa que se aplica en la parte superior de la extremidad afectada, entre la herida y el corazón. El objetivo es detener el flujo sanguíneo a la zona afectada, pero esto debe hacerse con precaución, debe aplicarse sólo sobre las extremidades y no más de 30 minutos, porque puede causar daño severo o la amputación de la extremidad.

Sin embargo, debe saberse que esta técnica solo debe ser utilizada en casos extremos, cuando la hemorragia es realmente grave y no podemos detenerla de otra manera. Además, es importante que una persona capacitada la coloque y que no se utilice durante más de 30 minutos, ya que puede provocar la muerte del tejido vivo de la zona.

Hemostáticos

Los hemostáticos pueden ser una herramienta útil para detener una hemorragia grave. Son sustancias que se aplican directamente en la herida para detener el sangrado. Estas sustancias tienen un efecto coagulante, lo que ayuda a detener el sangrado más rápidamente. Hay varios tipos de hemostáticos, como las gasas impregnadas con agentes hemostáticos, los polvos y los geles hemostáticos, por ejemplo.

Sin embargo, se debe tener en cuenta que estos productos se consideran una técnica de último recurso, cuando no podemos detener la hemorragia con ninguna de las técnicas anteriores. Además, es importante que sean utilizados por personal capacitado o bajo supervisión médica.

Conclusión

Las hemorragias graves son una emergencia médica y deben ser tratadas de manera rápida y efectiva. Es importante mantener la calma y utilizar las técnicas adecuadas para detener la hemorragia, según la situación. La presión directa, la presión arterial, el torniquete y los hemostáticos son algunas de las técnicas que podemos utilizar.

Recuerde que cada caso es diferente y que lo más importante es buscar atención médica inmediata. Una vez más, debemos subrayar la importancia de mantener la calma y actuar con rapidez en estas situaciones de emergencia para poder ayudar a salvar una vida.